Terminar

Sentados a la sombra de aquel árbol, Andrés y Natalia pasaban sus últimos minutos juntos.

Sus manos a cierta distancia, revelando que solían estar agarrados de ellas. Natalia estaba volteando hacia la izquierda. Nunca le había gustado que la vieran llorar, por lo que quería evitar que Andrés se diera cuenta. La cuestión era que él también estaba llorando, así que ni siquiera se percató de la evasión de Natalia. El aire soplaba algo fuerte, haciendo que la bufanda rosa que ella llevaba puesta se elevara…

Finalmente, él se levantó, secándose las lágrimas.

“Bueno”, dijo, con la voz entrecortada, “procuraré ir por mis cosas cuando no estés en tu casa”.

“No hay problema si vas cuando yo esté”, contestó Natalia.

“Preferiría que no estuvieras”, dijo él, alejándose.

TERMINAMOS-05

Esa sería la última vez que Natalia viera a Andrés, por lo menos en persona. Después de haberse ido él, ella permaneció sentada al pie del árbol unos cuantos minutos más. Apretó sus rodillas hacia su pecho y hundió su cara, esperando que todo el mundo desapareciera en ese instante. Los mejores momentos se convirtieron en los más tristes recuerdos: cuando fueron a la tienda de los discos de vinil, cuando comieron en aquel restaurante tan caro y se fueron sin pagar, cuando se dieron exactamente el mismo regalo en el Día de San Valentín…

Sin embargo, hubo un momento en el que dejó de pensar por completo en su tiempo junto a Andrés. Levantó la mirada y volteó hacia todos lados. Se puso de pie y rápidamente corrió a su casa, la cual estaba a unas cuantas cuadras de ahí. Mientras corría, en su mente sólo podía visualizar cuatro palabras…

Abrió los ojos y…

Pasó frente al café en el que tuvo tantas citas con Andrés, pero ella ni siquiera se percató de ello.

Las palabras comenzaron a aumentar.

TERMINAMOS-01
Ilustraciones por: @ale___godoy

Abrió los ojos y se encontró envuelta en una gran penumbra…

Saltó encima del eterno charco en el que Andrés colocó su chamarra varias veces para que ella pudiera pasar. Ella no se dio cuenta.

Las palabras seguían aumentando.

Abrió los ojos y se encontró envuelta en una gran penumbra, pero no sintió miedo en ningún instante…

Estas palabras habían permanecido atoradas durante meses, pero justo hoy, justo ahora, en uno de los momentos más tristes en la vida de Natalia, estaban fluyendo como cascada.

“Los mejores momentos se convirtieron en los más tristes recuerdos…”

TERMINAMOS-02

Llegó finalmente a su casa, arrojó su bolsa encima de la cama, abrió su laptop y comenzó a escribir. Escribió por horas y horas y horas. Escribió hasta que le dolieron las manos. Escribió hasta que sus ojos ya no podían permanecer abiertos. Escribió y escribió y escribió…


Hacia mucho tiempo que no pintaba nada, pero esta situación hizo que, al llegar a su hogar, Andrés desempolvara su caballete. Afortunadamente, sus pinturas seguían frescas.

A Andrés le encantaba pintar, pero nunca hizo una pintura de la que de verdad se sintiera orgulloso. Lo que más se acercaba a ser llamada su “obra maestra” era la imagen de una mujer con apariencia cadavérica.

“¿Cómo no te da miedo esa cosa?”, le preguntaba Luis, su amigo. “Te juro que la primera vez que me la enseñaste no pude dormir”. Tenía razón: aquella mujer era el material del que estaban hechas las pesadillas.

Pero esta vez se sentía inspirado. Tomó su paleta y vació todas su pinturas en ella. Se quedó viendo el lienzo durante algunos minutos. Con sus pinceles, todos de diferentes tamaños, comenzó a mezclar los colores. Finalmente, empezó a pintar figuras, paisajes, personas. Los recuerdos que tuvo con Natalia se empezaron a convertir en bellas imágenes, por más tristes que éstas fueran. Una vez más, las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos, pero en su boca había una gran sonrisa.

“Los recuerdos que tuvo con Natalia se empezaron a convertir en bellas imágenes…”

Pincelada tras pincelada, aquel cuadro empezaba a tomar una forma que a Andrés le estaba encantando. Una obra maestra, pensaba mientras seguía visualizando el cuadro una vez que estuviera completo. Siguió pintando y, sin darse cuenta, al centro del cuadro pintó a un chica cuya bufanda rosa se elevaba con el viento…


Ni siquiera se dio cuenta que se había quedado dormida encima de su teclado. Al despertar, Natalia vio varias hojas del documento llenas de letras sin sentido.

Borró lo que había escrito con la cara, hasta encontrar la palabra “FIN”. No recordaba lo que había escrito, entonces se puso a leerlo.

Esto es hermoso. Había quedado completamente enamorada de la historia que escribió. Se la mandó por correo de inmediato a Fernanda, su amiga.

Unos cuantos minutos después, su teléfono sonó.

“Acabo de leer tu historia”, dijo Fernanda, del otro lado del teléfono. “Me encantó, me encantó, me EN-CAN-TÓ”.

“Había quedado completamente enamorada de la historia que escribió”

Permanecieron hablando durante horas acerca de las partes que más les habían gustado, las que las habían hecho reír, ponerse tristes, enojarse. Cuando estaba terminando, Fernanda le hizo una última pregunta.

“¿Y cómo se te ocurrió todo esto de un momento a otro?”

Natalia se quedó callada unos segundos, pero finalmente decidió hablar.

“Andrés y yo…”


Luis llegó rápidamente, después de haber recibido el mensaje de Andrés: “La mujer cadáver quedó desplazada. Ven rápido, amigo”.

Cuando Andrés le abrió la puerta, el cuadro estaba tapado con una manta. Su ropa estaba repleta de manchas de pintura, pero Andrés tenía una gran sonrisa en su rostro.

“Pasa, pasa”, le dijo a Luis, “siéntate y prepárate para quedar maravillado”.

Luis tomó asiento en el sillón reclinable favorito de Andrés. Normalmente no lo hubiera dejado sentarse ahí, pero su emoción por haber pintado su nuevo cuadro era tanta que ni siquiera le importó donde se sentara Luis.

“Su ropa estaba repleta de manchas de pintura, pero Andrés tenía una gran sonrisa en su rostro”.

Andrés quitó la manta, revelando la pintura. Luis se levantó de manera lenta, sumamente sorprendido. Se acercó a ella y la observó detenidamente por varios minutos. Era el mejor cuadro que había visto en muchos, muchos años.

“Es bellísima, amigo”, le dijo a Andrés.

Siguió viéndola, admirando cada detalle, cada pincelada. Sintió una gran emoción dentro de él, al igual que Andrés. Después de estar viendo el cuadro, Luis preguntó una sola cosa.

“¿Cómo se te ocurrió pintar todo esto?”

Andrés dudó por un rato si debía contarle a Luis, pero finalmente se decidió a hablar.

“Natalia y yo…”


A pesar de estar separados por kilómetros de distancia, Natalia y Andrés dieron exactamente la misma respuesta a sus amigos. Los dos se complementaron, sin saberlo.

“…acabamos de terminar”.

Escrita por @Ordorica96