Los caminos del pensamiento

¿Cuántos caminos se pueden tomar al enfrentar a un desafío?

La respuesta puede variar según el reto al que te enfrentes.

En 1951, un hombre llamado Joy Paul Guilford clasificó el proceso creativo en dos variantes: pensamiento convergente y divergente. Estos tipos de pensamiento buscan soluciones a diferentes clases de problemas. Mientras que uno es lineal y con límites bien definidos, el otro se concentra en innovar y explotar tu creatividad al máximo.

El pensamiento convergente es analítico, destaca por encontrar soluciones únicas a problemas específicos pues en todo momento sabe qué es lo que está buscando. Cuando utilizamos este razonamiento es porque realmente no hay que desarrollar una respuesta, sólo rastrearla. El pensamiento se desplaza en una dirección preestablecida hasta llegar al lugar donde la información que necesita se almacenó con anterioridad. ¿Te ha pasado que no encuentras la palabra que quieres utilizar? ¿Has olvidado dónde dejaste las llaves? ¿O hecho cuentas antes de pagar? Bueno, a eso se le llama raciocinio convergente.

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Ilustraciones por @timmgaze

Por otro lado, el pensamiento divergente es provocativo, se moviliza en diferentes planos simultáneos, contempla desde todas las perspectivas; articula, desarticula, conecta, desconecta y crea nuevas conexiones. Sabe que busca algo pero desconoce qué es hasta que lo encuentra. Esta clase de razonamiento no sigue un camino, lo crea pues busca lo insólito y original, algo que no había hecho jamás, por ejemplo desarrollar una campaña creativa, relacionarse con un nuevo amigo o escribir una historia totalmente novedosa.

“…a pesar de ser opuestos, se complementan.”

Erróneamente podríamos creer que es mejor utilizar uno antes que el otro, o que quizás es mejor crear soluciones en lugar de buscarlas, pero la realidad es que los tipos de pensamiento a pesar de ser opuestos, se complementan. ¿Te imaginas cuántas llaves habría en el mundo si cada vez que alguien las extravía creara una nueva? ¿O si todas las historias de los libros tuvieran la misma trama? Qué aburrido, ¿no?

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Aunque la divergencia es necesaria para el proceso creativo, se requiere de la convergencia para definir la creatividad misma y poderla poner en práctica. Una no es superior a la otra, ambas tipologías coexisten, se encuentran y equilibran; son caminos diferentes sin embargo, los dos conducen a un mismo lugar: tu imaginación.